sábado, 12 de abril de 2014

La maternidad de la A a la Z - Creación

Según la RAE, creación es producción de algo a partir de la nada // Establecimiento o fundación de una cosa por primera vez.


C de creación, de caos y de Castoriadis

No es lo que existe, sino lo que puede 
existir, lo que tiene necesidad de nosotros
C. Castoriadis



Ilustración - Raquel Díaz


Partamos de dos ideas: el ser es caos y el ser está, esencialmente, por ser. Es decir, el hombre vive en un mundo que no está perfectamente ordenado ni está sometido a leyes absolutamente plenas de sentido. (prometo que hay relación con la maternidad porque la imaginación -no sólo la mía- es radical)

Cornelius Castoriados define creación como la «capacidad de hacer emerger lo que ni está dado ni puede derivarse, combinatoriamente o de cualquier otro modo, a partir de lo dado». Para Castoriadis, la institución de la sociedad y las significaciones imaginarias que la animan son creadoras de un “mundo de significaciones” que permiten dar sentido y regularidad a aquello que, en el comienzo, no es más que un “caos”, un abismo. El mundo humano, lejos de quedar “plenamente determinado” de una vez y para siempre, no deja de ser significado y resignificado, creado y recreado, a partir de la institución (en sentido fuerte) de representaciones imaginarias sociales que actúan como principios de pensamiento, de acción y de valoración de las prácticas humanas.
Creación ex nihilo (de la nada) pero no en la nada; es decir, no se produce sin condicionantes o determinaciones. Se trata de la creación de lo radicalmente nuevo, de creación de nuevas determinaciones, de aquello que no puede volverse a sus condiciones de origen, que no existe en potencia. No todo en el ser debe estar determinado, para que lo nuevo pueda emerger.

Y ahora me voy de un salto a la maternidad (porque sí, porque para ir y venir de un tema a otro soy mandada a hacer). Pido perdón a Castoriadis por simplificar una idea tan compleja y amoldarla a lo que quiero decir. 

La maternidad parte del caos. Es pura creación ex nihilo. Donde no había nada comienza a gestarse un embrión caótico y sin forma. El embrión está esencialmente por ser, no es aún lo que será después. A partir de la fecundación estamos creando nuevas determinaciones en la vida de la pareja. Nuevas determinaciones en la vida de la mujer, ahora embarazada. Deja de ser una para convertirse en dos. Pero a su vez, en esa creación no puede volver a sus condiciones de origen aún después del parto. Algo cambia en nosotras. No volvemos a ser las mismas. Las que pasaron por un parto natural llevan las marca de la episiotomía (no todas, está claro), las que pasaron por una cesárea tienen una cicatriz en el vientre. Y tanto unas como otras pasan por modificaciones en el útero y eso puede comprobarse científicamente, con cada hijo la placenta se achica. En definitiva, algo de nosotras se muere en ese mismo acto y da nacimiento, creación a una nueva mujer. Ahora también somos madres. En el parto, REnacemos con nuestros hijos. NUNCA volvemos a ser las mismas. Pero no sólo físicamente. Cambia nuestro ser en el mundo.


Ilustración - Raquel Díaz

Entonces si la creación, a su vez, produce nuevas determinaciones, van emergiendo nuevas formas. ¿Cómo es eso? Nuevas relaciones, nuevas reglas, nuevos hábitos. A cada paso nos topamos con lo caótico de nuestro ser e intentamos darle forma a través de la creación. Pero no hablemos en singular, enmarquemos la maternidad dentro de la sociedad. Cambia nuestra forma de ver y relacionarnos con la sociedad. Creamos nuevos vínculos. Vamos determinando un camino, un recorrido. Que es éste y no otro. La maternidad es creación y por lo tanto, un hecho poiético. Nuestros hijos son la materia a formar, pero no están determinados de una vez y para siempre. Ellos también son caos. Ese caos que permite la emergencia de lo nuevo. Porque somos singularidad y necesidad en el todo pero pura potencialidad creadora. 

Por último, me gustaría rescatar la mirada de Deleuze sobre este tema. El acto de creación para él se expresa a través de la más absoluta necesidad en la que el creador se encuentra. En definitiva, resistir es crear y crear es resistir; pero ni la resistencia ni la creación son actos comunes y corrientes relacionados a sujetos predeterminados, sino relacionados a un modus operandi que abarca singularidades múltiples.
En Kamchatka decía que la maternidad es ese lugar desde donde resistir. Cada vez que resistimos estamos dando lugar al nacimiento de una nueva forma. Resistir es crear. Resistimos a viejas formas y creamos otras nuevas, las nuestras, a partir de necesidades singulares y particulares pero dentro de ese todo universal que nos abarca. Crear es resistir. Y en ese acto de resistencia escribimos y REescribimos nuestra propia historia y la de nuestros hijos.


Ilustración - Raquel Díaz



Un abrazo... ¡Nos estamos leyendo!



2 comentarios:

  1. Qe ciertoo!! No había oido hablar castoriadis...pero creo que voy a investigar... muy buenas palabras pero me voy a qdar con el principio qw me ha llegado! No es lo qe existe, sino lo qe puede existir, lo qe tiene necesidad de nosotros! ! Me a encantadoooo (verito kprixosa)

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  2. Maravillosa reflexión y desde luego bellísima por haber sido CREADA precisamente a partir de las ideas de Castoriadis. Lo grandioso de la maternidad, lo milagroso incluso, es que es un acto de creación continuo, diario, desde el caos y desde la nada. Maternidad es reinvención, reconstrucción, reseteo, renacimiento. Implica crear un universo a medida, en el que quepa la familia pero también lo que fuimos, somos y seremos.
    Un beso enorme.

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