lunes, 11 de noviembre de 2013

Los mitos y el género I: mujer y maternidad

I.

Si hay algo que caracteriza a las coyunturas sociales es la amplia circulación de creencias que, a su vez, concentran de forma compleja y variada diversos modos de apreciar las situaciones vividas y las significaciones sociales en las que se insertan. Entonces, ¿Qué son las creencias? Lugares de condensación de representaciones ideológicas. La socialización no es otra cosa que la interiorización de normas y valores sociales, por eso los discursos sobre la "maternidad" y el "ser madre" no escapan a los mitos sociales. 

En los últimos 30 años han cambiado los roles sexuales a partir de la incorporación de la mujer al mercado laboral, al ámbito público y debido a la creciente posibilidad que tenemos de estudiar y perfeccionarnos en infinidad de áreas. Sin embargo, las mujeres somos presas de las prescripciones sociales e ideológicas.

Es decir, las mujeres vivimos en un permanente conflicto interior-exterior. ¿Es nuestro menester "conciliar" nuestras necesidades con las imposiciones sociales? Pareciera que sí. Como bien explica Blanca Valladares, "la socialización al trasmitir contenidos inconscientes permite y refuerza los mitos sobre la maternidad que conforman un discurso ideológico del ser madre y condicionan la subjetividad de la mujer". Sólo atendiendo a las fuerzas psicológicas, sociales, culturales e idelógicas que operan a nivel inconsciente en la mujer podemos construir-deconstruir el mito de la maternidad.

Si partimos de la idea althusseriana de la existencia material de la ideología, es decir que se expresa en actos y prácticas concretas que, su vez, están organizados por la interpelación; es claro que las creencias circulan a través de los discursos y se convierten en un lugar común del decir social. 



Así los mitos son esos discursos que naturalizamos. Por ejemplo, es "común" escuchar decir "es natural que sea así" o "así tiene que ser" o "siempre fue así" pero no ponemos explicar o fundamentar las causas o el por qué.

Si esto es así ¿Qué papel juegan las creencias y cómo se extienden socialmente? Según Slavoj Zizek, “la creencia sostiene la fantasía que regula la realidad social”, no se trata de un estado puramente mental sino que se materializa siempre en las prácticas sociales, se trata de una exteriorización. Ahora bien, ¿cómo se internalizan las creencias? A través de un mandato traumático, sin sentido, que ejerce su fuerza en el inconsciente del sujeto. Así la costumbre externa funciona siempre como soporte material para el inconsciente del sujeto, como bien lo resume la fórmula de Marx (en este caso adaptada a los fines de este post): “ellas no lo saben, pero lo hacen”. 

En la cultura occidental ser mujer es sinónimo de ser madre. La madre es el paradigma de la mujer. De esta manera y a través de un discurso ideológico se trasforma uno de los aspectos de ser mujer (la maternidad) en el TODO. Esto quiere decir que se socializa a la mujer para que alcance la plenitud de su femeneidad, sólo en la maternidad. Sin embargo, este discurso se contradice con las condiciones materiales que obligan a la mujer trabajadora a cumplir con las exigencias laborales y muy pocas veces esas exigencias pueden conciliar con el "ser madre". El sistema nos desdobla. Profesional y madre no pueden convivir en armonía. No hay nada en la organización y en las leyes laborales que apoyen y respeten la maternidad de las mujeres. No hace mucho algunas empresas empezaron a incorporar el teletrabajo como una medida paliatoria. Sin embargo, cuando somos mamás no nos queda más remedio que dejar a nuestros hijos al cuidado de otros. No hay guarderías en los trabajos y generalmente el horario laboral no coincide con el horario de las guarderías externas. En muchos casos, la mujer-madre es una carga porque existe el mito de que faltará a menudo y bajará el rendimiento laboral. Cosa que no necesariamente tiene que ser así.

Pero las mujeres no vivimos esa única contradicción. No. 



La sociedad impone a la mujer una misión: procrear. Porque en la ecuación de los discursos sociales MUJER = MADRE. Desde que somos pequeñas mamamos esa función impuesta. Los juguetes "para nenas" cumplen un rol fundamental en la socialización secundaria. Entramos al jardín de infantes para jugar a la mamá. Nos vamos preparando para un rol totalmente estereotipado: ser mamás, ser esposas, ser amas de casa. 
Ser una buena madre nos da prestigio social. Es sinónimo de amor y sacrificio, de entrega total: "no hay como el amor de una madre", "sólo la madre es incondicional", "la madre es sagrada", "para una madre su hijo es lo primero", "una mujer es plena cuando es madre", etc, etc. Lo loco es que a pesar de esta loa exagerada a la maternidad también se le achacan miedos, fracasos, frustraciones, fallos de los hijos y demás. Es decir, sobre nosotras recae el peso de la condena social. estoy hablando de las sanciones, responsabilidades y críticas despiadadas cuando una mujer no cumple con lo que la sociedad espera de ella. En este sentido, la socióloga Laurel Limpus afirma que "el mito de que la mujer cumple su destino al tener y criar hijos, es dañino y opresor, y que el hecho de tener hijos no sustituye la creatividad en su vida". Por otro lado, la mujeres al no participar en otras actividades más que las adscriptas al rol tradicional social, corremos el riesgo de ser una carga intolerable para nuestros hijos, porque ellos se convierten en nuestra única realidad, en TODO y nuestro único mundo.

Desde el día que nació mi hija mi realidad cambió. Mi vida dio un giro de 180º. Se desmoronó mi estantería. Entré en una gran contradicción. El nacimiento del primer hijo es un evento revolucionario por todo lo que implica. Y ese malestar inexplicable, mezclado con alegría, es síntoma del contraste entre el "ideal de madre" como mito social y la realidad subjetiva de cada madre, con sus vivencias acerca de la maternidad.

Así la maternidad está fuertemente condicionada por fuerzas sociales, culturales e históricas. No escapamos a esos mitos arraigados, de hecho los hemos interiorizado desde la cuna, pero muchas veces no podemos evitar entrar en oposición con nuestras necesidades subjetivas. Aunque nos vendan lo contrario la maternidad es sólo uno de los muchos aspectos que conviven en el "ser mujer". Ya lo dijo Levi Strauss: "cuando se hunden hábitos seculares, cuando desaparecen modelos de vida tradicionales, cuando se evaporan viejas solidaridades, se crean las condiciones para que emerjan las llamadas crisis de identidad". Antes de la incorporación de la mujer al mercado laboral remunerado, estas contradicciones no eran visibles. Pero a partir de ese momento las mujeres entramos en una feroz crisis de identidad, ya que las características subjetivas adecuadas al ámbito privado resultan ahora ineficaces para desenvolverse en el ámbito público. Pero eso no es todo, esta crisis de identidad también afecta a las mujeres que mantienen su tradicional trabajo doméstico no remunerado, pues éste entra en un proceso de descalificación social cuando antes gozaba del mayor prestigio.




Hay una clara contradicción de discursos ¿Se puede hablar de deformación o desviación de la realidad? ¿Existe una realidad no deformada? La subjetividad femenina se construye social e históricamente, y son las prácticas sociales de los individuos las que determinan inscripciones sociales conscientes e inconscientes. Aquí entra en acción el papel de la ideología. Y en este sentido, es central la tesis de Althusser que define a la ideología como relación vivida de los hombres con sus condiciones materiales y no como falsa conciencia. Es decir, que la relación real sólo puede y debe estar investida en la relación imaginaria. Relación que expresa más una voluntad (conservadora, conformista, reformista o revolucionaria), una esperanza o una nostalgia, que la descripción de una realidad. Allí, en los discursos sociales que circulan encontramos la materialidad de la ideología y; aunque los sujetos siempre imaginan que poseen el sentido de sus prácticas, es la estructura (entendida como sistema de diferencias que se construye discursivamente) la que los interpela y los sitúa. Los discursos esenciales que adjudican determinadas características a la mujer hacen invisibles las determinaciones sociohistóricas que han hecho posible dicha construcción de la subjetividad femenina. De esto se desprende que no existe una esencia femenina universal sino características concretas particulares de las mujeres en determinado momento histórico.

"Los mitos constituyen un conjunto de creencias y deseos colectivos, que ordenan la valoración social que la maternidad tiene en un momento dado en nuestra sociedad". (Fernández, A.: 1982) Pero no olvidemos que los mitos son CONSTITUTIVOS del sujeto y son recreados por cada individuo en forma particular. Los mitos organizan y estructuran las relaciones humanas. A la par del imaginario individual que produce sueños, hay un imaginario colectivo que reproduce mitos a nivel insconsciente. El mito no es la realidad pero a través de los discursos se constituye como VERDAD.

El vínculo madre-hijo presenta como todo vínculo aspectos idealizados y aspectos persecutorios, tanto para la mamá como para el hijo. No obstante, mientras los aspectos idealizados se exteriorizan en un nivel de explicitación permanente, los aspectos persecutorios se mantienen implícitos, siempre presentes pero negados, reprimidos, condenados. Entonces se exalta el amor, la devoción, la ternura y se niega la agresividad y el erotismo, también constitutivos de dicho vínculo. Según Freud, la naturaleza humana es dual y se expresa a través de dos pulsiones: eros (vida, reproducción) y thanatos (muerte, agresión, destrucción). De hecho, en El malestar en la cultura, explica el irremediable antagonismo existente entre las exigencias pulsionales y las restricciones impuestas por la cultura. Visto así podríamos decir que cada síntoma de la mujer, ya que la extensión maternidad minimiza y por tanto sintomatiza la sexualidad de la mujer, es una confesión: falta de iniciativa, depresión, frigidez, cansancio, desvalorización o sensación de inexistencia, son algunos de los ejemplos que puedo nombrar. No hace mucho en el diccionario #azdelamaternidad hablé de mi explosión interior y del volcán que representó para mí ser madre. Creo que es parte del síntoma.

La maternidad como tantos otros aspectos del "ser mujer" está inserto en el plano de las significaciones sociales. Y como significante vacío se llena de contenido a través de la fijación de sentido en determinados momentos históricos. Hoy en día las exigencias sociales en el plano laboral como la creencia impuesta de la madre ideal, dejan a la mujer encerrada en una encrucijada que más que liberarla la aprisiona y la apaga. En nombre de la equidad de género la sobre- explotación y la crisis de identidad es un precio muy alto que debemos (?) pagar. 

Resuenan en mi cabeza aquellas palabras que escribió mi admirada Simone de Beauvoir, “la mujer no nace, se hace”, para subrayar que la condición femenina no es sólo un efecto del azar biológico sino sobre todo una consecuencia de la socialización de las mujeres y de un largo, complejo y MUY eficaz aprendizaje social que tiene lugar en todos los ámbitos de su vida cotidiana. En definitiva, somos varones y mujeres no sólo porque tengamos un sexo distinto sino también, y sobre todo, porque aprehendemos a ser varones y a ser mujeres de una determinada manera, en un determinado momento.




Las identidades masculinas y femeninas (y dentro de las femeninas, la maternidad) están social e históricamente constituidas y en consecuencia están sujetas a la mezquindad y al sometimiento de una cultura patriarcal pero también abiertas a las utopías del cambio y de la igualdad. 

(...continuará...)



17 comentarios:

  1. Guau... Impecable ensayo, que habla mucho de tu cultura, de tu yo, comunicóloga y de tu yo, persona con la suficiente experiencia para disertar como madre...
    Personalmente siempre he creído que el estado perfecto del ser es aquel en el que confluyen y coexisten armónicamente los opuestos, los contrastes: hombre/mujer, bien/mal, hielo/fuego, mujer/madre y así una larga lista. Sigo pensando en que es una cuestión de equilibrio perfecto.
    Respecto a la sociedad, coincido en todo lo planteado: no sabemos ser más allá de lo que culturalmente nos han programado, creo en Rousseau pero también en el individualismo nietzchiano como herramienta para romper lo establecido y ser quienes queremos ser, más allá de doctrinas socialmente aceptadas y aceptables.
    No sé qué más decirte, eres muy GRANDE, che!!!
    Adoro este lado con el que de vez en cuando nos deleitas.
    Un besazo lleno de admiración y cariño!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias Luci! El tema es que no dejamos de ser mujeres, pero a la vez no dejamos de ser las mujeres construidas por el decir social que por cierto es muy machista, porque vivimos aún en una sociedad patriarcal. El equilibrio sólo puede llegar cuando haya un cambio de paradigma y cosmovisión y para eso debemos salir de la alienación en la que estamos, es muy complejo. Pero al menos abrimos el debate.
      Gracias de nuevo, che!!!

      Un besazo enorme ♥

      Eliminar
  2. Dulce Pao.... Como mi cabeza no da pa mucho a veces.... Dos veces he tenido que leerte....... Después del comentario de la Morada..... Poco que añadir.....

    Que eres muy grande, que cada día te admiro más y aprendo de ti, de tu forma de escribir rozando la excelencia.......que digo rozando.... Traspasando jamía.........

    Es impresionante el arte de la palabra y el dominio de la misma que tenéis la morada y tú.....

    Bocaabierta me dejáis,,,,, y me veo minúscula a vuestr lado....

    Sois las Diosas de la pluma en la blogosfera....

    Un beso cielo... Ah..... Yo creo en el equilibrio....pero esos binomios que comenta Nieves..... Me van...... Y mucho......

    Te quiero che

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Bea... gracias miles!!! Te requete quiero, che!!! Nada de minúscula, eh!!!

      Un besazooooooooo mi diosamotora ♥

      Eliminar
  3. Torrenta... Como te he expresado ya por otras vías de redsocialismo... Yo es que ante tamaño reflexión me hago muy, muy chiquitita y no sé qué decir.
    No puedo discutir o debatir nada de lo que dices porque simplemente no estoy a la altura de tu bagaje cultural ni por asomo. Así que desde aquí, mi máxima enhorabuena!!!! Y estoy con la Morada, tus enyasos metafísicos-sociológicos son publicables, en mi humilde opinión. Yo devoraría cualquier caso que tú escribieses. Qué talento y qué culturaaaaa!!!!
    Un besazo muy, muy fuerte!!!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Vero, no creo que no estés a la altura ni que seas chiquitita. Ya sabés lo que pienso. Gracias totales por tus palabras. Te quiero, nenis!!!!

      Besazo enormeeeeeee ♥

      Eliminar
  4. Te diré que efectivamente estoy de acuerdo en todo lo que dices, porque así es. Esa crisis de identidad, esa dicotomía que tenemos entre madres/mujeres y esos sentimientos de culpa que nos provoca adaptar los ideales a la realidad....bueno, intentar adaptarlos, porque la REALIDAD (la real, la verdad ) nos demuestra cada día que es complicado.
    la costumbre, el establecimiento de la norma por simple aceptación consuetudinaria, es lo que la crea y la hace norma o ley en muchos aspectos de la vida, no sólo en el ámbito maternal. y mi lucha actual es la demostración de que la norma debe cambiar cuando el entorno cambia, cuando ya no se adapta a la realidad en la que vivimos.

    Sólo una persona con tantos conocimientos como tú podría haberlo ilustrado de una manera tan llana y a la vez tan bien sustentada. Digno de publicación.....voy a rt ahora mismo.
    mientras tanto, ¿llegaremos a ese equilibrio del que nos hablan Bea y Nieves?

    besotes, académica.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pauli, si el mundo cambia las normas y creencias deberían cambiar también o al menos actualizarse. De todos modos, seguimos siendo mujeres construidas por una sociedad machista, por leyes netamente machistas, es un trabajo de hormiga lograr la equidad de género. No se trata de ser iguales sino que sus derechos, responsabilidades y oportunidades no dependan de si han nacido hombres o mujeres. Todavía las mujeres estamos en el rincón del sometimiento y eso tiene que cambiar. Ser mujer no es ser madre y nada más. Ser madre es sólo un aspecto del universo mujer...

      Gracias, che!!! Es un tema con mucha tela para cortar y debatir...

      Besotes, musa!!!

      Eliminar
  5. Muy bueno. Espero un análisis de la construcción paso a paso de la mamá tuitera y bloguera. Por cierto, hace tiempo tuve una extensa discusión en FB sobre el lema ese de "ni sumisa ni devota... Linda y loca" en el que tuve que convencer a unos cuantos que eso dicho de un hombre era ridículo y que me negaba a que me lo aplicasen. Además siempre iba acompañado de fotos de revolucionarias tetudas y sexis y me salía sarpullido al verlo. ¡Espero la segunda parte!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Cecikiller, me tiraste una punta muy interesante a la que le tengo ganas hace tiempo. Me parto, definitivamente ese lema no puede ser dicho por un hombre y menos en esta sociedad. Ahí va el significante vacío que se llena de sentido según los mitos y creencias.

      Gracias por pasarte, genia!!!

      Eliminar
  6. Excelente! Qué puedo agregar?! Este mundo de madres bloggers me sorprende gratamente día a día! Gracias!

    ResponderEliminar
  7. Pao, tú no escribes posts, tú escribes capítulos de Antropología, Psicología, Filosofía o qué sé yo! Que eres un fenómeno!
    Y tienes mucha razón, qué difícil es discernir y aceptar honestamente qué el lo que nos llena y satisface, y qué es lo que nos viene impuesto (de fuera o de dentro!). Así es la complicada vida de las madres, como si no fuera bastante compleja con ser mujeres!!!
    Un beso enorme :-)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Isa!!! Gracias, che. Ya es complicado ser mujer, y si además somos madres es un quilombo!!!

      Un besoteeeee ;-)

      Eliminar
  8. Ya mismo haces caso a Nieves y te pones con el libro. ¿Y tú dices que no terminaste los estudios? Pues muchos que sí los terminaron no te llegamos a la altura de los zapatos. Puedes escribir de lo que te dé la gana, poesía, ensayo, cuento...¿te atreves con la novela?

    Sobre el tema que tratas, no puedo estar más de acuerdo contigo y con la Beauvoir, a la que también admiro mucho. Aprendemos a ser mujeres, a ser el modelo de mujeres que debemos ser, como Dios y los hombres mandan. Menos mal que nos queda la opción de rebelarnos y ser mujer a nuestra manera. Lo malo es que a veces en realidad estamos siendo rebeldes como ellos quieren, perpetuando modelos impuestos desde fuera.

    Qué complicado che, espero la segunda parte.

    Un besazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Jajaja gracias, Bego, uds son unas exageradas. Con lo inconstante que soy, no termino una novela en 50 años!!!

      No puedo estar más de acuerdo con lo que decís. Creemos que nos rebelamos pero en esa supuesta rebeldía estamos perpetuando el modelo patriarcal que nos viene impuesto. Es muy complicado salir de la "matrix" en la que estamos inmersas, pero no imposible.

      Un besazooooo

      Eliminar
  9. Hija es que no tengo palabras... Te lo digo de verdad. Con la boca abierta me hayo... :O

    Un beso y enhorabuena jamía...

    ResponderEliminar

Me harías muy feliz si me dejaras un comentario, che!!!

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
Se ha producido un error en este gadget.

Seguí el blog por email